
Es impresionante como puede cambiar la vida de miles de personas en un minuto.
Les hablo del reciente y horrible atentado sufrido en la Universidad de Navarra el pasado 30 de octubre. Todavía no esta acabado el puzzle de lo ocurrido ya que falta una de sus piezas clave: Los responsables de tal cruel suceso no han sido identificados.
En cualquier parte de España a las once de la mañana lo más habitual es estar tomando el pincho de jamón con los amigos o leyendo el periódico tranquilamente en el bar de al lado de la oficina pero aquel día ese pincho se le atragantó a la mayoría de los que lo tomaban.
A las 11:10 (diez minutos después de lo ocurrido) todas las cadenas de televisión se hacían eco de la noticia y durante los días posteriores los periódicos locales, nacionales, internacionales, de pago y gratuitos hicieron uso de enormes cantidades de tinta en narrarla, en exponer testimonios y en plasmar en sus páginas imágenes de los hechos y de los protagonistas.
Cualquier interpretación de lo ocurrido o información que se pudiese dar en los medios de comunicación en esos días se queda corta en comparación con lo que las personas que se encontraban en la universidad en ese momento pudieron sentir. No se podía explicar con palabras. Nada era suficiente para explicar aquello. Pero también se queda corta cualquier cosa que se pueda decir acerca de las numerosas muestras de cariño recibidas en forma de llamadas, vía sms y aunque criticada por muchos y alabada por muchos más, vía Tuenti.
Yo estaba allí y en el momento no fui consciente de lo que estaba pasando. Nunca me había pasado algo así y fue solo al verlo por la televisión cuando fui consciente de la enorme suerte que tengo de poder estar contandoos esto.
Es curioso pero cuando suceden este tipo de cosas uno se da cuenta de lo que realmente merece la pena: La familia, los amigos… En definitiva la gente que queremos y que nos quiere. Por esto, concluyo con un fuerte ¡GRACIAS!
1 comentario:
cielo avisame que publicaaas!!!
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